¿Quién soy?


Shabby Chic

¡Hola! Soy Silvia.

 

Soy una apasionada del estilo Shabby Chic igual que vos.

Para mí, el Shabby Chic no es solamente un estilo de decoración.

Es un estilo de vida. Es ser soñadora y amar las novelas de amor de otras épocas. Es vestirse de blanco, con vestidos largos y encajes sin importar si está o no de moda. Es rodearse de flores y aromas, de colores pasteles y de romanticismo.

Es creer en la magia de los cuentos. Y vivir en un mundo delicado, amable, rosado y luminoso.

¿Estás de acuerdo conmigo?

 

Por qué estoy acá

Mi misión es llevar el mundo shabby a tu casa. Que te armes un rincón shabby donde puedas ser vos misma y te conectes con tus emociones. Que te rodees de esas pequeñas cosas bellas, simples e imperfectas que definen al mundo shabby y que hacen de tu casa tu lugar en el mundo. 

Que dejes salir a tu niña interior, que es soñadora y romántica, y que a menudo escondés o reprimís para encajar en el mundo exterior. Lograr que muestres tu costado más femenino y dulce.

Un entorno shabby te pone en modo introspección y te ayuda en la búsqueda de tu verdadero ser. Rodearte de shabby te ayuda a sentirte bien con vos misma, a autoconocerte y sobre todo a quererte más.

Estoy convencida de que el entorno donde vivís, trabajás o pasás tiempo libre influye un montón en tu estado de ánimo. Estar rodeada de un ambiente a tu gusto y acorde a tu esencia, va a potenciar tu buen humor, tu energía positiva y tu bienestar. Vas a sentirte auténtica, creativa, fuerte y segura de vos misma.

 

Algo sobre mí

Deco Shabby Chic Silvia Venegas

Soy mamá de dos, esposa y emprendedora. Soñadora, amiga de mis amigas. Empática, romántica y ultra sentimental.

Ya voy pasando las 5 décadas (como cantaba Arjona), pero no me va la palabra señora, más bien me siento una chica joven. Creo que mi espíritu se quedó en los 25 años.

En otra vida fuí meteoróloga. Estudié y trabajé en ciencias y estadísticas. Me gustaban los números pero la vida de científica no me invitaba a quedarme.

Mi búsqueda personal me llevó a abandonar la ciencia cuando descubrí que el arte y la deco me hacían mucho más feliz. Cambié un mundo árido y masculino por otro romántico y femenino. El mundo del Shabby Chic.

La vida me empujó a cambiar varias veces de país. De Buenos Aires me mudé a Montréal, y de ahí a Copenhague para volver a Buenos Aires con marido e hijos daneses.

Viví casi 20 años fuera de la Argentina. Super enriquecedora la experiencia de vivir en otras culturas, te la recomiendo sin dudar. Te abre literalmente la cabeza y una vez que te vas, nunca volvés a ser la misma persona que se fue.

Canté toda mi vida. Amo cantar. Canté en coros con orquesta, en grupos de amigos con guitarras y en cafés de Montréal pasando la gorra para ganar unos pesos. La música siempre llenó mi vida.

Hoy mi voz está bastante oxidada y la mezzo soprano que vive en mí se siente un poco olvidada, pero no dejo de cantar para mí, aunque sea en la ducha. Solo porque me hace bien.

Amo los libros, las novelas históricas, la magia de los cuentos de hadas. Me encantan las historias ambientadas en épocas pasadas, con heroínas que se superan en tiempos difíciles.

Amo los castillos, las casas victorianas, los vestidos largos de otros siglos, los sombreros, las sombrillas de encaje, las mesas de té con vajilla floreada. El color rosa, las puntillas y las flores. La luz de las velas, el sonido del mar y la brisa de las noches de verano.

 

Y un día llegó Shabby 

A la mitad de mi vida descubrí que me apasionaba pintar y dar nueva vida a pequeños muebles antiguos (o simplemente viejos). La pasión surgió en las calles de Copenhague, donde encontraba y recogía verdaderos “tesoros” que otros desechaban y dejaban tirados. Los llevaba a mi taller en el sótano de mi casa, los pintaba de blanco, los decoraba y los reciclaba completamente al estilo Shabby Chic. Y lo mejor es que disfrutaba como una loca. 

Ver esa transformación me hacía literalmente feliz. Algo viejo y descartado se convertía en algo bonito y nuevamente útil. Y además tenía la satisfacción de vender mis reciclados en ferias y mercados de pulgas. Y me emocinaba hasta el infinito cuando alguien compraba y se llevaba a su casa lo que yo había creado con mis manos. Nunca me había sentido así en la ciencia. De repente sentí que ayudaba a los demás a la vez que me hacía feliz a mi misma. ¿Qué más podía pedir?

De vuelta en Buenos Aires, a falta de muebles recogidos de la calle, empecé a buscar y comprar para reciclar y vender. Ferias, mercados y showrooms. Y sin querer fue surgiendo la idea de Shabby Silvia Deco.

A los muebles se agregaron los accesorios, los textiles, las velas, los espejos, las flores y todo lo que define la magia del Shabby Chic. De las ferias pasé a un mini showroom en Belgrano y por fin a mi local de la Galería San José de Flores. Después de algunos años decidí mudarme al mundo online, que me permite la libertad y el estilo de vida que quiero hoy.

Ya no hago muebles reciclados, pero sigo poniendo en cada artículo todas mis ganas y mi amor por el shabby.

 

Más creativa, más feliz 

El mundo online me enamoró y me permitió descubrir nuevas pasiones como la fotografía y la escritura, que estuvieron siempre en mí aunque hasta ahora escondidas. Dos caminos en los que puedo dar rienda suelta a mi creatividad.

Aprendí que ser creativa me hace sentir bien. Ya sea escribiendo, foteando, pintando, decorando, cantando, o tejiendo (sí, amo tejer cuando me queda tiempo).

Cuando estoy creando me siento feliz. Me vuelvo más liviana, el tiempo pasa sin darme cuenta, podría hacerlo todo el día sin cansarme. Siento que me conecto conmigo misma y que me voy conociendo un poco más.

Quizás compartas algunas de estas pasiones conmigo. O quizás no. Pero una cosa es segura: compartimos el amor por el Shabby Chic. Por algo estás aquí leyendo esto. 

Y como te dije antes, para mí el Shabby Chic es un todo un estilo de vida. Vivir en un mundo Shabby Chic es encontrar la belleza en lo simple y en lo imperfecto. 

 

 

Te invito a conocer mi mundo. 

¡Bienvenida al Club de las Shabby Lovers!

 

 

 

 

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